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El Lotus 88 de doble chasis de Colin Chapman en 1981
Colin Chapman31 may 20264 min de lectura

El Lotus 88 prohibido: el coche de doble chasis

El 17 de noviembre de 1980, el circuito madrileño del Jarama se cerró a cal y canto. Se podía oír el rugido de los motores desde la carretera, pero la seguridad impedía acercarse. El secretismo era máximo. Sin embargo, el secreto terminó siendo revelado: el equipo que estaba probando era Lotus. Supervisado por un emocionado Colin Chapman —algo inusual, ya que no solía asistir a las pruebas—, Nigel Mansell salió a pista con el nuevo diseño radical de los de Hethel. Quién le iba a decir al “Viejo” que lo que empezaba como otro reto apasionante terminaría hiriendo para siempre su vínculo con la Fórmula 1.

¿Qué era el Lotus 88 de doble chasis?

Tras exprimir el efecto suelo con el Lotus 79 —que le dio a Lotus su último título— y sufrir luego el exagerado “porpoising” del extremo Lotus 80, Colin Chapman seguía buscando la manera de pegar el coche al suelo. Ya tenía una pista: con unos muelles más duros el coche iba más fino, pero el piloto sufría mucho para llevarlo. Y con ello en mente dieron con una posible solución: si la suspensión era demasiado rígida para el piloto, había que crear otra suspensión para él. Es decir, un coche con dos chasis y dos suspensiones completamente independientes. El chasis interno incluía el monocasco —el primero hecho íntegramente con fibra de carbono junto al McLaren MP4/1—, el motor Cosworth DFV, la caja de cambios y su propia suspensión; el externo recubría al interno con toda la aerodinámica —pontones, fondo plano, faldones y un “flap” ajustable en lugar de alerón trasero—, unido a él con tres barras de titanio. Así, el chasis exterior se movía con la carga aerodinámica mientras el interno se mantenía estable y cómodo para el piloto.

¿Por qué se prohibió el Lotus 88?

El Lotus 88 se presentó oficialmente el 7 de marzo de 1981, y Chapman se mostraba muy confiado. Pero el sueño se convirtió en pesadilla nada más viajar a Long Beach. El coche superó la inspección técnica, pero la parrilla ya se había organizado para cargárselo: Ferrari, Williams, Brabham, Alfa Romeo, McLaren, Renault, Arrows, Osella, March y Ligier presentaron una protesta conjunta. A la mañana siguiente, los comisarios declararon ilegal el 88. La FISA se aferró a que “cualquier parte del coche que tenga influencia aerodinámica debe estar rígidamente fijada a la totalidad de la estructura suspendida del coche”… pero, en un caso de doble chasis, ¿qué era “el coche”? Hasta Gordon Murray y Frank Williams, que participaron en la protesta, tildaron de “vaga e inepta” la redacción de la normativa. Ninguno protestaba, eso sí, en defensa del deporte: Williams admitió que “si el coche se considera legal, todos tendremos que construir coches similares… y los costes serán enormes”.

¿Cómo acabó la batalla del Lotus 88?

Chapman no dio su brazo a torcer. Llevó el caso al Tribunal de Apelaciones de la ACCUS, la federación estadounidense, y ganó; pero la FISA hizo caso omiso alegando que la resolución no tenía valor fuera de Estados Unidos. Lotus siguió llevando el 88 a cada circuito y, a la mínima, recibía una nueva bandera negra. En Argentina, Chapman dijo basta: por primera vez en 22 años, el líder de Lotus abandonó el circuito durante el Gran Premio y lanzó un durísimo comunicado, advirtiendo de que la Fórmula 1 acabaría “convertida en un lodazal de plagio, triquiñuelas y mezquinas interpretaciones del reglamento impuestas por lobbies”. Al día siguiente, Jean-Marie Balestre multó a Lotus con 100.000 dólares; una decisión tan difícil de creer que llevó a todos los equipos —salvo Ferrari— a publicar un comunicado conjunto contra la gestión del francés. La multa se retiró, pero el daño estaba hecho. El Lotus 88 nunca vio una bandera a cuadros y, por primera vez, la política apagó el brillo de un Chapman que, en palabras de Peter Wright, “nunca volvió a disfrutar de la Fórmula 1 como antes”.

La gran ironía es que los mismos equipos que recriminaban que el 88 no cumplía el espíritu de las normas diseñaban sus coches para burlar, en pista, la altura mínima de seis centímetros. Quizá, hilando fino, todos los monoplazas eran ilegales. Pero alguien debía pagar el pato.


La FIUM 004 dedica un número entero a Colin Chapman y a Lotus. Además de la figura de su fundador, recorre el primer monocasco de la Fórmula 1, el Lotus 49 y el Cosworth DFV, el negro y oro del 72 y el polémico Lotus 88, e incluye una entrevista en exclusiva con su hijo, Clive Chapman, en el Classic Team Lotus.

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